El estigma de los colegios de educación especial.

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El estigma de los colegios de educación especial.


En esta entrada me gustaría dar mi opinión acerca de la existencia de los centros de educación especial. He trabajado como tutora en este tipo de colegio y sé que se trata de un tema bastante polémico entre las familias y profesionales. Por ello me gustaría que se entendiese que expongo mi opinión desde el máximo respeto hacia todos. Con ello quiero afirmar que estoy a favor de la existencia de los colegios de educación especial y las aulas específicas en colegios de carácter ordinario. Pero opino que su existencia está sujeta a muchos matices y variables, y que la escolarización actual en determinados centros o unidades no siempre es la más adecuada.

Ni todos los niños que hay en colegios de educación especial necesitan estar ahí, ni algunos de los niños que hay en colegios ordinarios reciben una respuesta adecuada, la cual sí se ofrece en colegios de educación especial.

Me suena maravilloso que pueda existir una escuela única en la que todos los niños y niñas quepan. Una escuela en la que se pueda dar respuesta a todas las necesidades y que se sientan iguales entre ellos. Y desde luego, para mí todos los niños y niñas son iguales, puesto que todos son personas. Pero considero que (a día de hoy) la idea de una escuela completamente inclusiva es una utopía.

Derecho a una educación digna y de calidad. Image of estigma CEE

Todos los niños y niñas tienen derecho a recibir una enseñanza pública de calidad. Y en el caso de los niños y niñas con necesidades educativas especiales tienen derecho a que éstas sean abordadas y respondidas desde el sistema educativo basándose en el principio de igualdad e inclusión social y educativa. Pero creo que debemos ser cautos y saber que dentro de la diversidad funcional nos encontramos con muchísimos perfiles y necesidades individuales, tantos como niños y adolescentes nos podamos encontrar. Y que la existencia de diferentes tipos de centros con diferentes tipos de respuesta en entornos adaptados puede ser una gran ayuda a la hora de facilitar una respuesta educativa y social a niños y niñas con determinadas necesidades.

Determinadas respuestas no se pueden dar en un entorno compartido durante toda la jornada escolar. Ni determinadas necesidades se pueden cubrir compartiendo entornos. Opino que, tal vez, esta variedad de centros no deba ser situada geográficamente de manera lejana entre ellos. Crear edificios anexos en un mismo centro educativo es una buena opción para dar respuestas adecuadas en entornos compartidos. Y esto, por desgracia, es algo que actualmente no se da con frecuencia y que afianza esa sensación de exclusión. Creo firmemente en la importancia de que compartan espacios.

Modalidades de escolarización, una respuesta más.

A día de hoy nos encontramos con distintas modalidades de escolarización. Voy a centrarme en los colegios ordinarios, aulas específicas en colegio ordinario y los colegios de educación especial. El problema viene cuando creemos que dar respuestas especializadas a niños concretos se considera discriminación y exclusión. Para mí, discriminarlos y excluirlos significaría no darles ninguna respuesta y mantenerlos al margen de nuestra sociedad. Y a día de hoy nuestra situación está bastante alejada de la que se podía dar hace cientos de años. Ya no vivimos en los tiempos en los que se tiraban niños “tullidos” o “locos” por barrancos y se quemaban brujas. Vivimos en el s.XXI, y los maestros, familias y especialistas tratamos de dar respuestas adecuadas a necesidades concretas. Se investiga, se invierte y se van buscando formas para ayudar a quien lo necesite. Por ello confío plenamente en la respuesta educativa que dan los maestros y especialistas desde los colegios de educación especial y unidades específicas. Si bien, como he dicho antes, creo que a día de hoy hace mucha falta un acercamiento tangible entre los diversos tipos de centros y respuestas.

Respuestas educativas individualizadas.

Para mí, es crucial dar una respuesta individualizada lo más efectiva posible en cada caso particular. Y, en ocasiones, para lograrlo es necesario controlar el contexto físico y humano. Apoyos físicos y humano, gestión del tiempo, eliminar barreras arquitectónicas, habituar estancias para sesiones concretas (psicomotricidad, estimulación sensorial, fisio…etc). Aquí radica la necesidad de crear centros que abarquen estas respuestas que, no siempre, caben en otro tipo de colegio.

También considero que es importante pararnos a pensar en las relaciones sociales que se dan en los colegios. Mucho se dice de la sensación de exclusión por “pertenecer” a otro tipo de colegio. Pero somos los adultos quienes debemos ayudar a los pequeños y jóvenes a entender que todos tenemos nuestras propias necesidades. Y que podemos encontrar en cada sitio una respuesta adecuada a estas. Por la misma razón que al acudir a un hospital de urgencias nos diferencian por salas según tipo de consulta, el proceso educativo (en ocasiones) debe ser algo diferenciado. Por favor, no seamos los adultos quienes estigmaticemos los colegios de educación especial.

Y no por escolarizarlos en tipos de colegios cocnretos vamos a evitar que ellos socialicen con todos los niños del barrio y otros entornos. La socialización va más allá del cole. La socialización se da en los parques, se da en el mercado, en los centros comerciales. Por favor, dejemos a la escuela servir de respuesta educativa especializada en los casos necesarios. La igualdad la trabajamos en todos los contextos. Incluso desde los centros de educación especial se trabaja la igualdad.

¿Y si los ecuchamos a ellos y ellas?

A día de hoy encontramos cada vez a más adultos que nos cuentan su opinión a través de las redes sociales. Nos cuentan su experiencia en distintas modalidades de escolarización. Y muchos nos cuentan el calvario que vivieron cuando se les escolarizó en una modalidad ordinaria con tal de basarse en el principio de igualdad. ¿Y sabéis como se sintieron muchos de ellos? Estresados.

Sabían que esa modalidad no daba respuesta a sus necesidades, y que debían aguantar por esa necesidad social de “todos somos iguales”. Y sí, repito, todos somos iguales. Todos somos personas. Todos tenemos derecho. Y ellos y ellas tienen derecho a desarrollarse en un contexto adecuado al margen de muchas convenciones sociales. No los forcemos a pasar por el mismo embudo. Dadles su espacio y su tiempo para fluir. Somos iguales y somos personas, lo tenemos claro. No dejemos que la pertenencia a un cole y a otro para recibir una respuesta a nuestra necesidad determine si somos más o menos personas.

Conclusión.

Por favor, no estigmaticemos la existencia de colegios y unidades de educación especial. Dejémosles desarrollarse donde más cómodos se sientan. Todavía hace falta mucha revisión en las modalidades de escolarización. Ni todos los niños que están en modalidades ordinarias están a gusto, ni todos los niños escolarizados en modalidades especiales necesitan estar ahí. La inclusión social y el sentimiento de igualdad va más allá de la pertenencia a un tipo de colegio u otro.

 

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Maestra de Educación Primaria y Pedagogía Terapéutica. Estudiante de Psicología.

6 thoughts on “El estigma de los colegios de educación especial.

  1. Cristina 30 agosto, 2018 at 01:00

    Muchas gracias por este escrito. Has descrito exactamente lo que muchos peques y papas hemos vivido y la situación de vulnerabilidad y de estrés que genera estar todo el día leyendo que algo que funciona y que hace feliz a tu hijo y a tí es una mala elección y una discriminación hacia la personita que más quieres en este mundo.
    Gracias y permíteme que comparta por todos los medios a que estén a mi alcance.

    • Iris Carabal 30 agosto, 2018 at 01:02

      Muchas gracias por tu opinión Cristina. Eres libre de compartir cuando y donde quieras. Un saludo. 😉

  2. claudi romero 31 agosto, 2018 at 01:17

    MUCHAS GRACIAS, ME ACLARAS DUDAS Y REAFIRMAS OPINIONES QUE TENGO SOBRE LA EDUCACIÓN ESPECIAL QUE SIEMPRE DEFIENDO, PUES NUESTROS HIJOS, GÚSTENOS O NO, LA REQUIEREN, PORQUE POR ESO ESTOS PROFESIONES SE PREPARAN EN ESTA ÁREA CON CONCEPTOS MAS ESPECÍFICOS PARA LA EDUCACIÓN DE NUESTROS HIJOS. SOY EDUCADORA ESPECIAL Y MI HIJO ES UN CHICO CON SÍNDROME DE DOWN. SEGUIRÉ MI LUCHA CON MI FUNDACIÓN¡¡¡

    • Iris Carabal 31 agosto, 2018 at 14:02

      Gracias por tus palabras. Me alegra conocer otra opinión desde otro enfoque familiar y laboral. Saludos.

  3. Yolanda A. 6 septiembre, 2018 at 21:24

    Iris, soy maestra de Ed. Infantil en una escuela pública y mamá de una niña con diversidad funcional que asiste a un centro de Ed. Especial. Por fin encuentro a alguien que habla claro y justificando todo lo que expone, por cierto muy bien. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Parece que, a los ojos de la gente, los centros de Ed. Especial sean guetos que sólo hacen una función meramente asistencial, nada más lejos de la realidad!!! Como siempre he dicho, para mi los maestros de Ed. Especial sois la élite de los maestros. Os felicito!!!! 😊😊😊

    • Iris Carabal 6 septiembre, 2018 at 22:05

      Muchas gracias por tu comentario Yolanda. Supongo que habrá de todo en los CEE de España. Los habrá más o menos implicados y con más o menos recursos y formación. Pero confío plenamente en la labor que hace la mayoría de maestros y maestras de educación especial. A mí este curso me encantaba tirar del hilo con mi alumnado y poder sacar todo lo posible de ellos. A veces pueden llegar a sorprendernos. De nuevo, muchas gracias. 🙂

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