Pedagogía inclusiva de la inteligencia. (Parte II)

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Pedagogía inclusiva de la inteligencia: desarrollando la capacidad.

-Altas capacidades intelectuales en el aula-

Segunda parte: otras estrategias de intervención integral.


En la primera parte referida a esta entrada hice una breve delimitación conceptual acerca de las características generales que presentan las personas con talento, altas capacidades, sobredotación intelectual, personas precoces o genios. También la dediqué a detallar los tipos de intervención curricular y mencionar algunas de las funciones que puede desempeñar el maestro o maestra especialista en pedagogía terapéutica -PT- con este tipo de alumnado.

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Esta segunda parte me gustaría dedicarla a enfoques de intervención inclusivos. Hablaré sobre estrategias cuyos objetivos van enfocados al desarrollo integral de niños con estas características.

Otras preocupaciones.

De manera simultánea al ámbito curricular existen otras preocupaciones que debemos abordar con los niños con altas capacidades o sobredotación intelectual. Estas preocupaciones están relacionadas con los problemas derivados de la alteración o la desregulación emocional. Problemas muy comunes que pueden llegar a tener que afrontar muchos de ellos. Estas alteraciones emocionales se deben, en la mayoría de ocasiones, a:

  • Una insatisfacción personal ocasionada por factores como la falta de estímulos intelectuales externos.
  • Sensación de exclusión.
  • Sentimiento de diferencia respecto al resto de niños y niñas.
  • Una necesidad insatisfecha de retos y superaciones personales.

Si permitimos que estos niños vivan diariamente situaciones de inconformidad y frustración, y tampoco les facilitamos herramientas que les ayuden a gestionar todas estas vivencias, a la larga estas mismas acabarán creando un conglomerado de sentimientos negativos. Sobra decir la devastadora forma en la que estos sentimientos negativos, provocados por la insatisfacción continua, influirán en sus futuras tomas de decisiones y en su calidad de vida en general. En especial a corto plazo si hablamos de niños en edad escolar.

Es por ello que, especialmente en edades escolares, cuenten con un apoyo humano externo que les ayude a comprender que no siempre se van a ser satisfechas sus necesidades de reto y estimulación. Necesitan un apoyo externo que le facilite unas herramientas que les servirá en esas situaciones de inastisfacción cognitiva y emocional para poder regularse y encontrar otras fuentes de estimulación. Pero…

¿formarían parte estas herramientas de una intervención puramente curricular?

Lo cierto es que no. Esta serie de habilidades a desarrollar forman parte de un tipo de intervención de tipo socioafectiva.

¿Existen otras áreas de intervención además de la curricular?

Definitivamente, sí. De la misma manera que un maestro especializado en pedagogía terapéutica -PT- puede intervenir en la qdquisición de habilidades sociales en niños con determinadas psicopatologías, el PT puede intervenir también en el área socioafectiva en niños con altas capacidades o soredotación intelectual.

¿De qué manera podemos poner en práctica el desarrollo de estas habilidades socioafectivas dentro del aula?

Condición de retroalimentación en un aula diversa.

Quizá el mayor beneficio que pueda tener un aula inclusiva sea la condición de retroalimentación que se da en ella. Un aula con diversidad funcional manejada adecuadamente puede ser el caldo de cultivo perfecto para fomentar el desarrollo de habilidades y la adquisición de nuevos aprendizajes a través de la retroalimentación entre sus componentes.

Es gracias a esta retroalimentación que todos los niños de un aula pueden adquirir nuevos conocimientos curriculares. También pueden tener la oportunidad de imitar e integrar métodos de autogestión del aprendizaje diversos y desarrollar nuevos modelos de conducta adaptativos que les enseñen a envolverse en una sociedad diversa. Cada perfil funcional tiene un modo concreto de sentir, percibir y actuar. Y esta convivencia de múltiples perfiles nos lleva al desarrollo de nuevos enfoques que nos ayuden a entender al resto de las personas, generando nuevas conductas a través de la interrelación.

Por otro lado, en el caso de los niños con sobredotación intelectual, estos pueden servir de apoyo a otros niños con ciertas dificultades. Aportando un nuevo enfoque distinto al del maestro, este puede llegar a ayudar a solventar ciertas dificultades del día a día del resto de niños del aula fomentando además la autoestima del niño con sobredotación intelectual al favorecer la integración de un rol positivo en el aula. Esto, además, puede servir para aumentar la cohesión del grupo clase. Y en caso de que debido a una contraposición de opiniones se produzca algún conflicto, también podremos retroalimentarnos de ello empleando  talleres y sesiones de tutoría donde trabajemos las habilidades sociales necesarias para avanzar hacia una inclusión y comprensión educativa.

La necesidad de reto y superación en niños con sobredotación intelectual.

Este tipo de alumnado también puede fomentar en el aula situaciones con un grado controlado de competitividad que motive al resto de alumnos a investigar y ahondar más en los contenidos tratados. Gracias a estas situaciones controladas de competitividad mediante retos saciamos la necesidad de reto y superación del alumno o alumna en cuestión y fomentamos un clima sano de superación personal en el aula.

Extrapolando esta necesidad de reto y superación hacia la individualidad del niño con altas capacidades intelectuales, debemos tener en cuenta que puede servirnos como herramienta fundamental en la gestión de nuevos aprendizajes. Solemos decir que la motivación y el interés es el gran motor del aprendizaje. Si a eso le añadimos una capacidad, en ocasiones desbordante, tendremos el caldo de cultivo perfecto para potenciar el desarrollo integral del niño.

No debemos olvidar que esta tipología de niños se caracteriza generalmente por una amplia necesidad de reto, superación y saber. El reto les lleva a superarse, sirviéndoles de método para saber y aprender. Si generalizamos esto y los incluimos en las diversas metodologías didácticas aplicables en el aula, estaremos fomentando un aprendizaje significativo en activo. Es importante que el día a día de estos niños estén compuestos de retos que les lleve a superarse. Desde algunos pequeños retos hasta algunos más grandes. El tipo de reto y su dificultad dependerán de la capacidad y de la necesidad de cada niño. Pero no olvidemos trabajar de manera paralela la tolerancia a la frustración por error. Sin olvidarnos que no siempre tienen por qué superar dichos retos. Equivocarse es también una forma de aprender para ellos a nivel emocional.

El aula de referencia como detector de situaciones críticas.

El aula de referencia nos ayuda a detectar situaciones y aspectos críticos en nuestro alumno con sobredotación intelectual. Es en la práctica cuando podemos detectar los déficits o las dificultades que puede tener nuestro alumno en cuanto a relaciones sociales y habilidades comunicativas que tan relacionadas están con el desarrollo socioafectivo. Gracias a esta puesta en práctica en la vida cotidiana se puede hacer un seguimiento por parte del equipo interdisciplinar con el objetivo de perfilar un programa de intervención individualizado que ayude al niño a adquirir nuevas habilidades o a fortalecer otras.

Es en este entorno donde debemos permanecer atentos a las situaciones que se vayan dando cada día. Es importante llevar un seguimiento emocional y conductual del niño para poder determinar sus necesidades de apoyo educativo más versátiles. Las cuales, a veces, son las más determinantes.

Conclusión

Para concluir me gustaría destacar la pobre atención psicoeducativa que se suele prestar a este tipo de perfil neurofuncional. Generalmente son el último tipo de alumnado al que se presta una atención educativa individualizada dentro de la escuela pública. Se tiende a dar prioridad a niños con otras dificultades específicas del aprendizaje relacionadas con déficits atencionales principalmente. Pero olvidamos a los niños con sobredotación o alta capacidad intelectual.

¿Puede ser que la sociedad los vea como personitas súper preparadas para convivir socialmente en el futuro sin ayuda previa en su desarrollo? ¿Es probable que se crea que no necesitan estimulación? ¿Que son autosuficientes desde el momento en que son diagnosticados? ¿Quizá un déficit atencional es visto de manera negativa mientras que una sobredotación intelectual es vista como un don?

Yo pienso que socialmente se cree así. Y pienso que es un prejuicio que acaba poniendo trabas a muchos niños con alta capacidad intelectual. No se puede sobrevalorar a este tipo de niños y niñas. No se les debería mitificar de tal forma. Se les debe entender desde un punto de vista realista. Sin olvidar que tienen su personalidad, su carácter, su genio, sus manías y motivaciones propias. Un diagnóstico en altas capacidades intelectuales o sobredotación intelectual no debe ser visto como algo negativo ni positivo. Como tampoco debe serlo visto así un diagnóstico en déficit atencional.

No debemos olvidar que, al fin y al cabo, son niños y niñas con sus inquietudes. Quizá inquietudes no muy normativas. Pero, ¿qué es lo normal hoy en día dentro de los perfiles neurofuncionales? La sociedad debe ver a estos niños y niñas como futuras personas adultas con necesidad de ser estimulados adecuadamente.

Son personas que se merecen que toda esa capacidad interna fluya.


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