¿PORQUÉ EDUCACIÓN ESPECIAL?
Desde que empecé a especializarme en pedagogía terapéutica en 2011 tenía muy claro que quería dedicarme a la educación especial. Es la rama educativa que más satisfacción a nivel personal me aporta y de la cual creo que se puede investigar mucho. Lo que me atrajo especialmente fue la diversidad que caracteriza esta rama, lo cual supone un reto continuo ya que nunca sabes qué o a quién te vas a encontrar en tu camino, suponiendo un grado alto de motivación personal.
Una de las particularidades que encuentro en la educación especial es que a los maestros nos obliga (o debería obligarnos) a intervenir partiendo desde el conocimiento profundo de la infancia. No podemos permitirnos dejar a un lado las áreas cognitiva, conductual, física y de la salud. Es a partir de este dominio que podemos conocer de manera objetiva a nuestros alumnos, el funcionamiento del neurodesarrollo y, por lo tanto, podemos intervenir de manera más adecuada y efectiva en su desarrollo integral y en su alfabetización.
Considero que el mundo de la infancia y la salud son áreas de las que se puede aprender e investigar muchísimo, y que el ámbito de la educación especial y la diversidad funcional nos permite un margen para poder experimentar de manera coherente a través de estas áreas.