Para tener en cuenta… La espera en el TEA.


Durante la rutina escolar es común que se den franjas de tiempo en las que el alumnado deba esperar. Esperas para salir al patio, esperas en la fila para acceder a las clases, esperas en el comedor, esperas a la entrada y salida del centro, esperas entre clases…etc. Estas franjas temporales van más allá de la espera, puesto que implican un grado de incertidumbre e inactividad para la persona con TEA que puede resultar bastante incómodo.
 
Como resultado de todo este malestar acumulado dia tras día es bastante probable que acabe apareciendo un nivel significativo de ansiedad en la persona. Por ello es muy necesario tomar una serie de medidas encaminadas a buscar el bienestar del alumno o la alumna con TEA.
 
Algunas pueden ser:
– Anticipar los lapsos de espera.
– Crear transiciones amables entre clases y actividades.
– Asignarle una tarea funcional para que se entretenga.
– Entrar en el proceso de espera.

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