Autolesiones y autismo: técnicas de intervención respetuosa.


Autolesiones y nuestra percepción sesgada.

Cuando nos encontramos con alumnado en el espectro que se autolesiona, solemos caer en el error de querer «cortar de raíz» esa conducta. Fuera autolesiones. Sin más. Sé que se hace con la mejor de las intenciones y que la autolesión impresiona mucho vista desde la perspectiva neurotípica. Pero cuando trabajamos con personas en el espectro y nuestra función como profesionales consiste en ayudar a modificar o regular esa conducta, debemos partir siempre desde un enfoque comprensivo y respetuoso. Aunque cueste creerlo, detrás de las autolesiones hay mucha historia. Y si desde un inicio intervenimos de forma abusiva o invasiva, podemos conseguir el efecto contrario al buscado: aumentar el nivel de ansiedad y, por tanto, de intensidad, variabilidad o número de las autolesiones.

Antes de trabajar sobre las autolesiones debemos valorar qué las produce o las refuerza, en qué medida pueden ser contraproducentes, si son funcionales de algún modo, si producen un efecto regulatorio real en la persona…etc. Hay ocasiones en las que se pueden confundir las autolesiones con los «stims» (autoestimulaciones). Ambas suelen tener la misma función: regular la ansiedad. La diferencia está en la forma lesiva o no lesiva de cada conducta. El límite contra el que se enfrentan ambas conductas son los estresores que acaban colmando el vaso de la ansiedad. Es ahí donde suele requerirse en mayor medida de una ayuda externa a la hora de modificar o influir en esos factores ambientales que acaban generando ansiedad.

Es por eso que, volviendo al hilo, no podemos trabajar sobre las autolesiones pretendiendo cortarlas de raíz. Estas son solo la punta del iceberg, y nosotros debemos bucear con ellos en busca de todos esos estresores que provocan una ansiedad tan fuera de control que les obliga a recurrir a una autolesión para poder evadirse y calmar el dolor mental que producen los niveles altos de ansiedad. Tenemos que buscar soluciones y alternativas respetuosas. Cortar de raíz una autolesión es como tratar de cortar un río que busca abrirse al mar pasando sobre un pueblo que va a inundar. No funcionará si no se reconduce de forma adecuada.

Intervención basada en la búsqueda de soluciones y alternativas.

Dar soluciones a situaciones difíciles del día a día cuando trabajamos o convivimos con personas en el espectro es bastante complejo. Hay muchísimas variables que hacen único cada caso y cada situación: la persona, el contexto espacial y temporal, aprendizajes previos, necesidades específicas, las exigencias del entorno social, factibilidad para reconducir o introducir nuevas conductas alternativas, si la conducta autolesiva está muy reforzada, forma y potencia de la autolesión…etc.

Tal y como he comentado en otras ocasiones, la intervención debe partir siempre desde el respeto a la persona. Debemos evitar buscar una solución que implique “cortar la conducta de raíz” sin darle un sentido a su existencia o un valor a su posible reconducción. Debemos encontrar conductas alternativas que posibiliten una funcionalidad igual o superior que la que tenía la conducta autolesiva.

Dada la complejidad para dar “soluciones”, propondré algunas estrategias para los casos más conocidos en el contexto familiar y escolar. Pueden funcionar, o no. Son estrategias generales cuya aplicación depende en función de todas esas variables que he mencionado antes. Como os suelo decir: yo no tengo una varita mágica. Pero si puedo aportaros algunas ideas que llevo a cabo en mi trabajo y que suelen ser útiles en la mayoría de situaciones a las que nos enfrentamos, aquí os las dejo.

Datos previos a tener en cuenta:

  • Cuando la autolesión implique un riesgo inminente para la vida de la persona, la intervención debe ser inmediata.
  • Es necesario partir de la base al discernir entre autolesión y autoestimulación. Por ejemplo: cabecear de forma repetitiva sin llegar a golpearse no se considera una autolesión (aunque a nosotros nos lo parezca).
  • En la medida de lo posible, se tratará de dialogar con la persona sobre el impacto que tiene sobre ella esa conducta autolesiva.
  • Es muy importante mantener la calma cuando presenciemos autolesiones llamativas: golpes en la cabeza, pequeños cortes, mordiscos, tirones del pelo…etc.
  • En el momento en el que la lesión se dirige a otros, se considera heteroagresión. En estos casos, la intervención parte de una base distinta.

 

Algunas técnicas que pueden ser útiles para reconducir las autolesiones.

  • Reconduce a la persona hacia un rincón aséptico.
  • Poned en prácticas técnicas de relajación y vuelta a la calma.
  • Aprovechad para manipular objetos de una caja de regulación sensorial.
  • Dirige el foco de atención hacia otra cosa de su interés.
  • Si conoces qué ha desencadenado esa autolesión, manipula ese estímulo aversivo. (Ejemplo: si se trata de un ruido molesto, colócale auriculares aislantes del sonido o aléjale de ese ruido.)
  • Si la autolesión se debe a una ausencia de predecibilidad, recuérdale con apoyos visuales en qué actividad se encuentra y qué toca después.
  • Si se debe a que la actividad es aversiva para él/ella trata de llegar a un acuerdo o cambia la actividad. (Esto depende mucho del caso concreto)
  • En el caso de autolesiones de gravedad, un abrazo intenso puede reconfortarle a la vez que evitas que corra algún riesgo. Ayúdale a buscar la calma.
  • Si previamente estáis trabajando otras técnicas para comunicar emociones, acude a ellas.

 


Para saber más:

Para finalizar, os recomiendo estos dos libros de Isabel Paula. Ambos ayudan a comprender en profundidad muchas de las conductas de personas en el espectro. Da igual edad, género o nivel en el que se encuentren. A veces el mundo neurotípico es ciego a muchas de las variables que influyen de forma sensible en las personas en el espectro. Y gracias a estos dos libros podemos empezar a tomar un poco de conciencia y entender que detrás de determinadas conductas hay algo que las provoca o las refuerza. Y que dependiendo de todas estas variables podremos ayudar en mayor o menor medida a encontrar un apoyo adecuado.

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